Sexo con amigos.
El caso es que mi amiga me contaba a diario que su novio no terminaba de satisfacerla, que no parecía tener ganas de sexo o que sencillamente no eran químicamente el uno para el otro. Yo pensé que él era de esos chicos que ladran mucho pero muerden poco.
Por las casualidades de la vida una noche fui a cenar a su casa y cual no fue mi sorpresa cuando era mi propia amiga la que con comentarios ordinarios llego a ponerme caliente como una perra. Así que le seguí el juego. Comente que yo estaba sola y que tenía que buscar hombres en el cibersexo para masturbarme cada noche por la webcam. Sabía que mi amiga estaba húmeda como yo, pero dudaba mucho de él. Prácticamente no dijo una palabra, y se limitaba a seguirnos el juego, hasta que se levantó y se bajo los pantalones. Dios que polla.
Solo puedo decir de lo que siguió que jamás me había corrido tantas veces. Y no existen hombres fríos, existen hombres mal follados.